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AI Voice AudioBook: El paraíso perdido by John Milton

AudioBook: El paraíso perdido by John Milton

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VIDA DE JUAN MILTON POR ROBERTO VAUGHAN

En los principios del reinado de Isabel vivía en Holton, pueblo de Oxfordshire, o cerca de él, uno de los mejores hacendados que se llamaba Milton. Parece que un antecesor suyo fue hombre de cierta posición entre las personas visibles de aquella tierra, pero que habiendo abrazado la causa de los vencidos en las guerras de las Rosas, se vio reducido a muy triste condición. El Milton de que hemos hablado envió, sin embargo, a su hijo Juan Milton a educarse en Oxford. El padre se adhirió al partido vencedor antes de la Reforma: el hijo, mientras estaba estudiando en Christchurch, renunció a la fe de sus mayores y se hizo protestante; por lo cual su padre le desheredó, y rompió con él abiertamente.

Pero aunque el joven Milton quedó realmente por este motivo, abandonado, no parece que se desanimara, pues vemos que dejando a Oxford algunos años después, figura en Londres, donde se colocó en casa de un escribano, o curial como decimos ahora, con el propósito de obtener un oficio público. Casose por los años de 1600, y si damos crédito a Philips, nieto de este ciudadano ya establecido, su mujer fue «de la familia de los Castons, originaria del país de Gales;» y siendo esto así, Juan Milton el poeta, como fruto de este matrimonio, debió llevar lo mismo que Shakespeare, algo de sangre céltica en sus venas, y en su ardiente temperamento algo también del fogoso y emprendedor carácter de un pueblo a quien describe «como una antigua y altiva raza,» de cuyas añejas e interesantes ficciones estuvo siempre prendado. Pero Antonio Wood dice, refiriéndose a Aubrey, que conoció aquella familia, que la madre del poeta fue «Sara, de la antigua casa de los Bradshaws.» Nosotros, sin embargo, nos inclinamos a creer que aunque Philips no sea, digámoslo así, testigo tan abonado como Aubrey, no había de haberse equivocado en punto tan peculiar a la historia de la familia, sobre todo habiéndose propuesto escribir la vida de Milton. Mistress Philips, hermana del poeta, indudablemente debía saber cómo se llamaba su madre cuando soltera. Posible es, no obstante, que tanto Philips como Aubrey tengan razón. La abuela de Milton por parte de madre pudo muy bien llamarse Bradshaws, y estar casada con Caston; y siendo así, la relación de los Miltons con los Bradshaws no era quimérica. Además es muy difícil que ni Philips ni Aubrey hubieran tan positivamente afirmado lo que aseguran, sin bastantes pruebas, y en este punto no tenemos necesidad de suponer lo que ellos dan como cierto. Philips, como realista que fue siempre, no se cuidaría de realzar mucho el nombre de Bradshaws, y Aubrey participaría, por la inversa, del mismo sentimiento. Andando el tiempo después de este matrimonio, la casa de los Bradshaws radicó en el Lancashire y Cheshire, en cuyos condados no era raro que emparentasen con los Welsh.

De este matrimonio nacieron seis hijos, tres de los cuales murieron en la infancia; de los otros que quedaron, fue uno Juan el poeta, que nació en Londres, en Bread-Street, el 9 de septiembre de 1608, criándose con una hermana algo mayor en edad que él, y con un hermano que tenía siete años menos. La residencia de esta familia durante los primeros años de Milton fue en el centro de la ciudad, donde el padre, ocupado en sus negocios, tenía su vivienda. No es fácil saber a punto fijo cuándo se instaló en Londres el abuelo, es decir, el padre del que se acaba de hablar, pero parece que fue allí donde el ilustre poeta vino al mundo, y en la misma casa donde después vivió el padre.

El padre de Juan Milton, el poeta, fue un hombre de letras y aficiones musicales, y poseía más de una cualidad que podían honrarle. No es seguro que pasara por la Universidad, pero fue un buen latinista y un músico de mérito, y compuso algunas piezas que se tocaron con aprobación en el teatro y en el pueblo. De todas maneras, poseía tal amor a su hijo, que no escatimó gastos para dotarle de la mejor educación. Le proporcionó un preceptor privado, y cuando notó en él una inclinación a las letras, le inscribió en la escuela de S. Pablo, y más tarde en la de Westminster, que era una de las mejores de la época, sobre todo después de que el señor Thomas Rudge fuese nombrado director. Y cuando al fin su hijo tuvo edad para cursar estudios mayores, le mandó a Cambridge, al Christ College, con el que el padre había tenido lazos por una disputa sobre una herencia con un pariente de su mujer.

Si desde temprana edad Juan Milton dio muestras de una rara inteligencia, no es menos cierto que no dejó de ser un niño, y que no desmayó en sus estudios, en los cuales, según su biógrafo, se dedicó con gran afán, sin que en nada se notara la imprudencia de su edad. Más bien se habría dicho, al verle, que no le consumía ningún placer, y que su espíritu estaba siempre ocupado en sus libros. De suerte que su madre, al cabo de cierto tiempo, preocupada por su aplicado hijo, y creyendo que le faltaba el aire, le obligó a no estudiar más hasta haber tomado cierto aire y relajado su mente. La madre, sin embargo, no tardó en comprender que su temor era infundado, y que el joven, mientras estaba en el campo, no dejaba de leer y de meditar. En verdad, si en algo se distinguía Milton, era en el amor a los libros, y en su afición a la lectura, que le duró toda la vida.

El hijo mayor de Juan Milton, el poeta, fue el que nos ha dado las noticias más precisas acerca de su tío. Este, llamado también Juan, asistió a la escuela de S. Pablo y a la de Westminster, y entró después en el Christ College, de Cambridge, en 1625, como lo hace constar en sus notas, y se recibió de bachiller en Artes en 1629, y de maestro en 1632, sin que en nada se notara en él ningún desorden en su conducta, aunque al parecer estudió con menos ahínco que en la escuela. Después de esto, el sobrino de Milton, quien se dedicó a la jurisprudencia, fue a Londres, donde obtuvo una posición en la Corte de Peticiones.

El poeta, sin embargo, se distinguió en Cambridge, según la misma autoridad, por su talento y su belleza, aunque su extrema sobriedad y aplicado estudio le hacían poco grato a la juventud de entonces, que se entregaba a los placeres. Como todos los jóvenes de su condición, debió asistir a los ejercicios académicos y a las celebraciones, pero sin entregarse a los excesos. El poeta había nacido el 9 de diciembre de 1608, y se recibió de bachiller en Artes en 1629 y de maestro en 1632.

El padre, al ver el aprovechamiento de su hijo, y deseando que pudiera dedicarse por completo a las letras, pensó en hacerle sacerdote, y le destinó a la carrera eclesiástica. Pero el joven Milton no se sintió atraído por el sacerdocio, y al terminar sus estudios en Cambridge, no quiso seguir la carrera que su padre le había asignado, y prefirió dedicarse al estudio de las leyes. Su padre, que ya se había retirado del comercio, se muda a Horton, cerca de Reading, donde había comprado una casa de campo, con el propósito de que allí viviese su hijo hasta que se hiciera abogado. Por este tiempo el joven se dedicó con gran esmero al estudio de la lengua griega y latina, y con igual tesón se aplicó al estudio de las lenguas francesas, italianas y españolas, y al de las ciencias.

Después de cinco años de vida retirada en Horton, en la que supo adquirir vastos conocimientos, y al ver que su padre se hacía anciano, decidió volver a Londres, a donde fue con su hermano en 1638. A su regreso a la metrópoli, Milton se dedicó por entero al estudio, y se dedicó también a componer algunos de sus primeros poemas. Después de esto, y en 1638, hizo el viaje de placer, que le llevó por Francia e Italia.

En Francia se puso en relación con los hombres más célebres de la época, y particularmente en París y Florencia. Su nombre se hizo conocido entre los sabios de Italia. En el puerto de Nápoles se le recibió con honores, y el célebre Mario Giodano le dedicó una de sus composiciones musicales. A su regreso a Inglaterra, en 1639, conoció en Florencia al célebre Galileo, y en Roma a los sabios de aquella corte. El sabio holandés Hugo Grotius, que en aquel tiempo residía en París, se puso en comunicación con él, y le manifestó el deseo de leer sus composiciones, y de entablar con él una correspondencia. Grotius era amigo de la familia Milton, y el poeta le conocía desde que era niño.

La afición de Milton a los estudios clásicos, y su amor por la literatura italiana, le hicieron entrar en relación con la aristocracia y la alta sociedad de Italia, y muy particularmente con los sabios de la República de Florencia. Por las cartas que intercambió con el señor Diodati, que residía entonces en Florencia, se sabe que le estimaban en aquella ciudad, y que le consultaban sobre muchos puntos importantes de la ciencia y de la literatura. En una de sus cartas, Diodati dice: «El señor Milton es hombre de gran talento, y su conocimiento de las lenguas le ha permitido entrar en relación con los hombres más ilustres de esta ciudad, que le han colmado de atenciones y de honores. En este momento me consta que se le tiene en la más alta estima.»

La fama de Milton en Italia fue tanta que, cuando regresó a Inglaterra, se la recibió como a un hombre que había traído de su viaje la luz y el saber de la Italia antigua.

En 1641, el poeta se dedicó a escribir, y en 1643 se casó con María Powell, una joven de Oxfordshire, que le trajo una dote de mil libras. Esta unión no pareció muy feliz, pues la esposa le abandonó a poco de casarse, y volvió a los pocos años. El poeta le recibió de nuevo, y después de reconciliarse, tuvieron tres hijas.

El poeta, en 1645, se dedicó enteramente a la enseñanza, y abrió una escuela para muchachos en su propia casa. Más tarde, su escuela se hizo muy famosa, y se trasladó a una casa más grande. En 1647, María Powell murió.

El poeta, en 1652, se quedó completamente ciego, y este infortunio no le impidió seguir trabajando con la misma constancia que hasta entonces. Se dedicó a escribir sobre temas religiosos, y compuso su famosa «Defensa de Inglaterra,» y su «Defensa de Milton.»

En 1656, Milton se casó con Catalina Woodcock, que murió en 1658. De este matrimonio no tuvo hijos. Después de su muerte, el poeta volvió a dedicarse enteramente al estudio y a la composición de sus obras.

En 1660, con la restauración de la monarquía, Milton fue encarcelado, pero fue liberado poco después, y se dedicó enteramente a componer su «Paraíso Perdido.» Murió en 1674, a la edad de sesenta y seis años.

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